quito gay ecuador guia
 

 

Historia de la homosexualidad


Los militares Gays más famosos de la Historia
Cecilia Ruiz de Ríos

Alejandro Magno, gran general macedonio que prefirió siempre machos para el amor, a pesar de que tuvo dos esposas para fines reproductivos.
historia gay quitoLos prejuicios machistas que nos legaron los españoles han hecho pensar a muchos que los gays no tienen lugar en las fuerzas armadas. Sin embargo, algunos de los comandantes militares más gloriosos de toda la historia habían estado en un lecho con otro macho de la especie antes, durante o después de las batallas, y esto no constituyó menoscabo alguno para sus proezas de valentía.

Uno de los militares más sagaces de la historia indudablemente fue Alejandro Magno, quien además era rey de Macedonia y uno de los machos más bellos de toditita la historia. Alejandro Magno como conquistador no era cualquier cosa, y aunque se le corrió a la emperatriz etíope Candace quien tenía fama de ser mejor general que él, a los pies de este hermoso chele quedó buena parte del mundo conocido de la antiguedad.

Alejandro vivió un largo romance con Hepheastion, uno de sus generales y amigo de la infancia, y cuando éste murió, Alejandro lloró más que una viuda enamorada. Además, Alejandro tuvo un affaire aux trés petit sérieux con un bailarín adolescente persa, Bagoas, quien antes había sido chico de placer del monarca persa Darío a quien Alejandro derrotó. Darío fue otro gran comandante y rey a quien el hecho de yacer con hombres no menguó en lo más mínimo su capacidad como estratega militar.

Julio César, el aguerrido general e historiador romano que llegó a ser uno de los mandamáses más temidos de Roma, antes de irse a conquistar las Galias había sido llamado La Putita de Bitinia por haber sido el favorito de Nicomedes, monarca de ese reino. A pesar de que Julio César tuvo muchas mujeres-entre ellas Cleopatra Filopator VII- el gran amor frustrado de su vida gay fue un chavalo avernio llamado Vercingétorix. Este precioso y valiente chele casi lo derrota en la conquista de las Galias, pero cuando Julio César lo sitió el guerrero adolescente tuvo que rendirse antes de que los romanos masacraran a los avernios en el año 52. Julio César se llevó a Vercingétorix como trofeo de guerra a Roma, donde lo encarceló por más de cinco años. Cuando el adolescente se negó a acostarse con él, lo hizo ejecutar en público y reza la leyenda que la larga cabellera del avernio fue confeccionada en peluca por Julio César.

Macrinio haría compañía a Julio César entre los famosos generales romanos que preferían enamorarse de machos. Macrinio poseía una barba roja y una musculatura tipo Schwarzenegger que le atraía miles de enamorados, pero a lo largo de las guerras Marcománicas dirigidas por el emperador Marco Aurelio, permaneció fiel a su joven Cneo Virgilio, quien para colmo era epiléptico. Cuando Cneo Virgilio murió poco después de una batalla, Macrinio tomó como amante a un joven alemán que había sido prisionero de guerra.

Savir, uno de los lugartenientes del famoso monarca mugalo Akbar de la India, fue uno de los comandantes más fieros en el combate. Sin embargo, toda su vida huyó como cobarde cuando una mujer le montaba asedio. El guapo Savir tuvo por lo menos 56 amantes, todos ellos más chavalos que él, y cuando fue rechazado por uno de ellos, se suicidó a la edad de 70 años.

Juan Alejandro de Normandía, quien peleó al lado de su regio amante Enrique III de Valois de Francia cuando se dieron las guerras de religión en el siglo XVI, fue gay toda su vida y su pasión por el rey Enrique forma una de las grandes leyendas románticas de la historia.

Mehmet II el Conquistador, gran sultán otomano quien conquistó Constantinopla en mayo de 1453 y fue uno de los mejores gobernantes de la historia además de excelente soldado, tuvo varios devaneos con chicos de placer, pero a la hora de la guerra era más feroz que un león en celo.

Los samurais de la época dorada del Japón a menudo tenían a la esposa para fines reproductivos, pero sus romances eran todos protagonizados por guerreros jóvenes que los seguían no solo al campo de batalla, sino también a la cama. Tokugawa, uno de los más grandes generales nipones, tenía como amante a un joven aristócrata, y las hazañas de este héroe aún figuran en la historia agitada del Imperio del Sol Naciente.

Felipe de Orléans I, el hermano menor del rey Sol francés Luis XIV, fue uno de los homosexuales más célebres de todos los tiempos. A pesar de que le gustaba andar más perfumado que una meretriz de lujo y gozaba con adornarse la cara con maquillaje y el cuerpo con fustanes de encaje, Felipe a la hora de la batalla era más aguerrido que cualquier macho de pelo en pecho. En las ocasiones en que combatió a cargo de tropas de su regio hermano mayor, Felipe mostró ser un astuto estratega militar. Lástima que Luis XIV no lo puso muy a menudo al mando de sus ejércitos, y Felipe pudo vivir la mayor parte del tiempo en su palacio de Saint Cloud empolvado, empelucado y más cargado de colores y joyas que un árbol navideño.

T. E. Lawrence, el soldado inglés quien llegó a ser llamado Lawrence de Arabia y El Rey sin Corona de Damasco, fue otro famoso hombre de armas que a la hora del amor, era de armas tomar con sus muchachos. Chaparrito, chele, con unos intensos ojos claros, Lawrence de Arabia sentía voraz pasión por los chavalos árabes, pero a la hora del combate, apartaba todo para pelear como fiera.

Lawrence prefería que sus amantes le dieran una buena tanda de latigazos sobre su nalgatorio antes de pasar a caricias mayores

y entre sus confesiones mencionaba sentir profundo asco por las mujeres, a quienes catalogaba de siempre sucias y hediondas.

A pesar de ser casado con una bella chela alemana, el gran hombre fuerte de la Fuerza Area de los Nazis(la Lufftwaffe), Hermann Goering temblaba de placer cuando Hitler(quien también tuvo unos besos bien enroscados con Albert Speer entre otros) le pasaba una amigable mano por la espalda y luego detenía los dedos en el trasero del genial aviador. Goering en una ocasión se puso propasón con el curador de un museo holandés donde él había llegado a saquear tesoros de arte universal, y el curador posteriormente confesaría haberse ido al lecho con Goering para que no lo mataran, ya que era de origen judío.

 

la homosexualidad masculina

La Historia la escriben los vencedores. Deciden lo que recordaremos y lo que ocultaremos. Así ha sido con el eros masculino. Al mirar cualquier libro de texto de historia, podríamos creer que ninguna sociedad celebró el amor entre hombres, que jamás un pintor, un poeta o un papa abrieron su cama o su corazón a otro hombre. Las pruebas del amor homosexual fueron discretamente suprimidas, como se hizo con griegos y romanos, o rápidamente destruidas, como se viene haciendo en la actualidad con las muestras de arte inca y maya que se han hallado recientemente. El resultado de este engaño ha sido una polarización innecesaria de la sociedad y un sufrimiento, jamás reconocido, padecido por las personas que se enamoran de otras de su mismo sexo.

Libres de censuras, los antecedentes históricos revelan que la realidad es exactamente la contraria: que el instito del amor entre hombres es una constante universal. Lo único que varía es la actitud de la sociedad. Todas las culturas han regulado el amor entre hombres tejiendo diferentes rituales más o menos elaborados. Y algunas han intentado, sin éxito, hacerlo desaparecer.

En general, el amor entre hombres formaba parte del tejido social y religioso. Desde las ciudades-estado de la antigua Grecia o desde Roma y sus emperadores (entre otros, Trajano y Adriano) hasta los chamanes siberianos o los sanadores de dos espíritus de los indios norteamericanos o los miembros de las tribus africanas, pasando por los emperadores o los eruditos chinos, gente de todo el mundo entendía y respetaba la existencia de la vulnerabilidad del hombre frente a la belleza de otros hombres. Se aceptaba que -con matrimonio o sin él- había hombres que se enamoraban de otros hombres, que soñaban con ellos, escribían sobre ellos, luchaban por ellos y se acostaban con ellos. Y habitualmente entendían que los niños quedaban fuera del juego del amor en la misma medida en la que también las niñas quedaban fuera de él.

En la antigua Grecia, el amor entre hombres era análogo en multitud de aspectos a los matrimonios de la época; se consideraban igual de importantes en la vida del individuo y encontraban su sitio en el marco de la mitología griega. Era la piedra angular de una tradición cultural en cuyo seno nacieron hace 2.500 años la democracia, el teatro, la filosofía, las matemáticas, la historia… Se consideraba que el amor masculino sacaba a la luz las mejores cualidades de un joven, particularmente su hombría y su valor. En la guerra, los soldados solían pelear codo con codo con sus amados, como en el famoso Batallón Sagrado de Tebas; con posterioridad, bajo el mando de Alejandro Magno y su amante Hefestión, los griegos conquistaron todo el mundo conocido. Pero Grecia tampoco era Utopía; la prostitución y la violación, a menudo acompañadas de la esclavitud, eran moneda corriente.

En Japón, los aprendices de samurai solían emparejarse con guerreros mayores para ser formados en las artes del amor y de la guerra y el shogun tenía, además de sus concubinas, multitud de amantes masculinos, sus "nanshoku", inmortalizados por los pintores y escritores shunga, que inmortalizaron el "shudo", el camino de los efebos. Igualmente inmortalizaron la dureza de las vidas de los "tobiko", jóvenes actores itinerantes de teatro kabuki, que debían trabajar para el público sobre el escenario durante el día y satisfacer a sus clientes en la cama por la noche.

historia gayEn los países musulmanes, famosos poetas árabes e iraníes, tales como Hafiz i-Shirazi y Abu Nuwas loaron y maldijeron a la vez las bellezas de los jóvenes (a los que a veces emborrachaban para seducirlos). Los hombres santos sufíes, desde la India hasta Turquía intentaron encontrar a Alá en la belleza de jóvenes imberbes. Los escritores inmortalizaron historias de amor homosexual en Las Mil y Una Noches. Hubo artistas tales como Riza i-Abassi, que deleitaron a reyes y príncipes con miniaturas y caligrafías persas exquisitamente trabajadas. Los mulás y los censores se revolvieron contra estas historias de amor entre homberes, pero éstas eran celebradas por hombres de todos los extractos de la sociedad, desde califas a porteadores, y todos deseaban ser servidos por "chicos de juventud eterna, tan bellos como las perlas" cuando llegasen al paraíso.En Ameríca del Norte y en Siberia, ya en la Edad de Piedra, las tradiciones chamánicas reconocían los poderes espirtuales singulares de estos hombres y mujeres atraídos por el amor homosexual, como vemos en la tradición de los amerindios de los hombres de dos espíritus, que sobrevive aún hoy en día.

En el occidente pre-moderno, el amor entre hombres sobrevivió prácticamente oculto y sólo salía a la superficie cuando los amantes tenían la desgracia de verse descubiertos o cuando artistas suficientemente resueltos para mofarse de las convenciones osaban mencionarlo. Multitud de artistas o músicos o poetas describieron el amor entre hombres, pero siempre de forma oculta. Miguel Ángel, por ejemplo, adornó la Capilla Sixtina con espléndidos desnudos masculinos. Shakespeare, que cantó a su amado en sus sonetos; Blake, quien se revolvió contra los clérigos que "con zarzas atan mis alegrías y mis deseos"; Withman cantó al cuerpo eléctrico. La lista de celebridades, artistas, hombres de Estado, personalidades de la Iglesia, caballeros y villanos que sintieron la atracción del amor hacia otros hombres -sólo o junto con el amor hacia mujeres- es infinita.

La gran mentira de que el amor homosexual es contra natura no es sino una entelequia que no resiste las verdades de la historia y de la biología y depende exclusivamente de la censura para su supervivencia. Quienes trabajamos en el Proyecto Androphile, a través del esfuerzo de eruditos, deseamos contribuir a desmontar esta censura haciendo público el papel del amor entre hombres en la cultura y el espíritu del hombre, con sus éxitos, sus fracasos y las controversias que ha suscitado a lo largo de los milenios. Esperamos que la prosa, la poesía, la religión y la mitología, el arte y la filosofía aquí recogidas de todo el mundo permitan profundizar en la comprensión del lugar que el amor entre hombres ocupa en la naturaleza humana. En el momento de escribir estas líneas (invierno de 2004), puede que contribuya a alimentar el creciente debate sobre los matrimonios homosexuales, una tradición documentada en todo el mundo durante miles de años, pero en ninguna parte tan ampliamente o tan recientemente como en América del Norte, donde fue practicada y celebrada por muchas de sus poblaciones precolombinas.

Los documentos aquí reunidos son las huellas de la Musa Gay, que inspiró a hombres y mujeres de todos los continentes desde el inicio de los tiempos. Su existencia testomonia el hecho de que el amor entre hombres es irreprimible. Allí donde se prohibió, sobrevivó a pesar de las lapidaciones, las quemas en hogueras, las lobotomías, la homofobia en las escuelas, la horca o las galeras. Allí donde fue bienvenido, ayudó al el florecimiento de los mayores triunfos de la mente humana.

Búsqueda personalizada
 
 
<< quitogay 2012 :: quitogay@gmail.com >>
wwww.ecuadortraveler.com esponsor oficial de www.quitogay.net
quito gay ecuador-quito gay ecuador